lunes
26 septiembre
Sol Despeinada

ENTREVISTAS / SOL DESPEINADA

Soy feminista y disfruto criticar a la cultura

Sol Despeinada revoluciona las redes con la venganza de los úteros, la autonomía del clítoris y sus aportes sobre Educación Sexual Integral. Le pone perspectiva de género al discurso médico patriarcal y le abrió las puertas a infinidad de relatos sobre abusos y tabúes. Habló con QUERIDAS sobre su historia como médica feminista y sobre el curso que presenta la semana próxima en el Konex para saber cómo funcionan nuestras genitalidades y cómo deconstruir nuestra sexualidad.

Sol Despeinada, o Sol Ferreyra, es una médica feminista que revoluciona las redes con sus aportes sobre cuerpos, abusos, educación sexual integral, maternidades deseadas y libres de estereotipos. Habla de vulvas, venganzas de úteros y autonomía de clítoris. “Lo que hago en las redes es lo que soy. Y utilizo el humor como una herramienta de transformación y para mitigar los sufrimientos”. Sol es una médica militante y apasionada que habla sin tapujos y le pone nombre a lo que el patriarcado quería mantener en secreto.

Habló con QUERIDAS sobre la ESI y los abusos en tiempos de pandemia, sobre úteros sagrados y úteros reales, el mito del amor romántico y la lucha feminista que crece aunque el Covid-19 nos tenga encerradas. La semana próxima comienza un curso en el Konex para saber cómo funcionan nuestras genitales desde una perspectiva de género.

 

En contexto de pandemia, ¿la educación sexual integral es aún más urgente?

La ESI es fundamental siempre. No sólo para conocer nuestro cuerpo y para promover el respeto por las diversidad sino también para prevenir situaciones de abuso, acoso y violación, sobre todo en la infancia, que es cuando el riesgo es mucho más alto ya que se dan en contextos intrafamiliares. En el aislamiento, como las niñas y niños no acuden a la escuela, no tienen un lugar que los saque del contexto familiar donde quizás quedaron obligados a compartir más tiempo con su abusador, su acosador o su violador y han perdido el espacio para poder relatar situaciones, para poder conectarse con otras personas adultas, docentes, directivos, etc. Estos son los riesgos de este contexto. Han perdido un acceso fundamental a un espacio clave no sólo en la educación sino en el desarrollo social y cultural, que es la escuela, donde la ESI debería ser una de las banderas fundamentales.

Hablás sobre “mapas de cuerpos”. ¿A qué te referís y cómo es conocer esos mapas desde una perspectiva de género?

Los mapas tienen que ver con distintas estructuras que están integradas; son pequeñas islas de órganos que están conectadas entre sí. El mapa hace referencia también a la búsqueda, al descubrimiento, a nuevas formas de vivir cada isla o cada parte de mi cuerpo, y entender cómo están conectadas entre sí. Es una forma de pensar en ver el bosque y sus árboles. Desde una perspectiva de género, el cuerpo y la genitalidad pueden reescribirse, pueden repensarse, rearmarse, deconstruirse. Desde los nombres que llevan nuestros órganos hasta las funciones que les son descriptas, todo está enmarcado dentro de una cultura patriarcal y machista, que hay que deconstruir y reaprender. Sobre todo, a los cuerpos feminizados, a las mujeres, a las personas con vulva, con capacidad gestante, se nos han quitado derechos incluso en cuanto al conocimiento y al autoconocimiento, en el marco del evitar nuestro placer, de administrar nuestros cuerpos solo para la función reproductiva. El caso más conocido es la estructura del clítoris. Es una deuda pendiente de la comunidad y de la cultura de empezar a conocerlo mejor.  Además, es importante entender que hay cuerpos hormonizados, cuerpos trans, cuerpos distintos. Dentro de la diversidad corporal no sólo hay vulvas y penes estereotipados sino que hay penes, clítoris y labios de distintas formas, con distintas disposiciones y tamaños. Hay que deconstruir estereotipos. 

¿De qué se trata el pasaje de la empanada a la vulva?

La vulva siempre ha sido la empanada, el tajo. Hay distintos apodos que se les han puesto a nuestros genitales. Lo mismo con respecto a los genitales que incluyen pene y testículo. En general se les ponen nombres de frutas. Recién ahora la gente empieza a llamar a la vulva por su nombre. La idea es invitar a pensar cuáles son los nombres más acertados que tiene, no por pararnos en un lugar cientificista sino porque los nombres acertados o reales nos van a dar información a la hora de consultar, a la hora de interpretar de dónde viene un dolor vulvar. Las personas que no conocen bien la disposición de sus genitales tampoco pueden reconocer qué es lo que les duele, qué es lo que les pica o dónde tengo que meter lo que yo quiera meter adentro. Todo tiene su nombre y todo tiene un porqué. Cuando hablamos de empanada, se toma a la vulva como si fuera toda una cosa homogénea y en realidad hay partes, hay funciones. Al ponerle nombre podemos empezar a hablar de esas estructuras. La vulva no puede ser toda una masa que está ahí abajo y nada más. Cada parte tiene su nombre y nombrarlas también es empoderarnos.

¿Qué es “la venganza de los úteros”?

Hay un concepto de úteros sagrados, úteros como cajitas de cristal, úteros como incubadoras, como cunas, como hornos, como un espacio donde se va a depositar algo que va a madurar, que va a crecer, como si esa fuera su única función. Casi como una función locataria. Incluso los vientres son alquilados. Hubo un debate inmobiliario sobre nuestros úteros pero todavía tenemos la deuda de un debate sobre su autonomía. Con la venganza del útero nos proponemos dar toda la información sobre la anatomía del útero para poder tomar decisiones. La venganza es pensar al útero no con su función reproductiva sino también con respecto a qué pasa con el ciclo menstrual, de dónde sale esa sangre. El útero ha sido relegado a la función reproductiva durante prácticamente toda la historia de la humanidad y ahora viene a reivindicarse.

¿Qué opinás sobre la campaña publicitaria actual “Historias de úteros”, de una marca de productos para la gestión menstrual?  ¿Nos vamos acercando al fin de los tabúes sobre la menstruación?

Me parece una campaña más digna del año 2020. Evidentemente, tuvo la participación de mujeres o de personas con la capacidad de menstruar. Tiene una mirada feminista. Es una buena publicidad. Apunta a lo que muchos cuerpos menstruantes quieren ver en los medios, independientemente si compran o no el producto. Esas publicidades y esos modelos aspiracionales empiezan a cambiar. Pasamos de las publicidades en las que hay que ocultar a la menstruación, que es azul, donde los cuerpos disfrutan de menstruar y de guardar el secreto, a cuerpos con dolores, con endometriosis, úteros que quieren parir, que no quieren parir. Se abre un abanico de opciones. Es una buena campaña para mostrar qué es la menstruación, sobre todo a personas que no menstrúan y que no conocen.

¿Qué opinás del reciente fallo de los jueces Anzoátegui y Rizzi que plantea que el protocolo de la ILE es un “manual de salvajada humana”?

Hablan desde la ignorancia, desde el odio y del desconocimiento de cómo se manejan los protocolos en términos de salud pública. Salvaje es violar a una piba. Salvaje es hacer parir a una niña de diez años, pensando que eso es natural. Eso es lo salvaje.

¿Las luchas feministas se vieron aplazadas por la pandemia?

Últimamente han tenido un peso importante a nivel de redes sociales. Por un lado, se vio reforzado porque hay mucha presencia feminista en redes, hay muchas feministas visibles que han logrado aprovechar la oportunidad de la pandemia y que hay gente más conectada en redes (quienes tienen la oportunidad y el privilegio). Han surgido más oportunidades para la difusión y la comunicación con perspectiva de género. Las calles no han sido este año para nosotras los lugares más fuertes. Pero sí, las redes.

¿Qué es el mito del amor romántico?

Nos han vendido una sola forma de amar, en la que las femineidades salimos perdiendo, como siempre, porque así nos han educado. Es una forma de amor con dolor, sacrificio, sufrimiento, en donde hay cuestiones tóxicas y violentas. Lo violento, lo doloroso, lo angustiante se traduce en amor. Nos han vendido que la posesión de nuestros cuerpos se traduce en amor, que una forma de amarnos es golpearnos, que una forma de amarnos es celarnos, decirnos lo que tenemos que hacer. En todas estas formas se vulneran nuestros derechos, nuestras libertades y nuestra autonomía. Llegó una era en la que estamos cansadas, cansades y cansados de amar de esa forma. Es una forma de amar como el orto. Hay gente que vivió toda su vida pensando que era muy amada por ese hombre que le pegaba todos los días, que era muy amada por ese hombre que la dejaba encerrada en su casa cuando se iba a trabajar.  Han creído que eso es amor. Para muchas mujeres eso ha sido una realidad, no un mito sino algo que han vivido. Hoy el amor romántico está siendo revisado. Son tiempos difíciles para los conservadores.

¿El feminismo es también beneficioso para el varón cis, heterosexual, blanco?

En este momento, no. En el futuro seguramente sí. En este momento de cambio, el feminismo nunca le va a quedar cómodo al patriarcado, al machismo. Tampoco esperamos que estén cómodos. Los cambios culturales llevan tiempo. Hay varones cis, blancos y heterosexuales que comprenden la lucha pero que no saben qué hacer, otros que intentan hacer algo, y otros que no quieren dejar sus privilegios. Estos últimos son los que más están sufriendo. Pero lo siento: les ha tocado ser contemporáneos a esta lucha y les va a tocar perder algunos privilegios.

¿Te imaginaste ocupar el lugar que tenés hoy dentro de los movimientos feministas? ¿Cuál creés que es tu aporte? ¿Ocupás algún lugar que el Estado no ocupa y que debería, en relación a la ESI?

Nunca lo imaginé, aunque no tengo muy claro qué lugar ocupo. Entiendo el personaje “Sol Despeinada”, que ocupa un lugar de visibilidad. Algunas feministas tenemos mucha visibilidad y hacemos lo que podemos con la responsabilidad que asumimos. Muchas feministas visibles están cubriendo y tapando agujeros históricos del Estado. Las personas que tenemos visibilidad podemos hacer aportes que salen exclusivamente desde la militancia, desde una vocación de servicio. Yo tengo claro que no debería ser mi trabajo construir material relacionado a la ESI o a la salud sexual reproductiva. El Estado debería estar ahí presente. Y aparecen confusiones: ¿esto lo estoy haciendo porque me gusta o porque otra persona no lo está haciendo? No es sencilla la exposición y menos en el territorio del feminismo en estos tiempos. La exposición tiene un precio. Detrás de la exposición hay angustia, que la gente hable de nosotras sin conocernos o haga interpretaciones de cosas que decimos  que no coinciden con nuestras intenciones. Eso angustia, genera miedos. Hay cosas que debería estar haciendo el Estado, y una pone la cara y el cuerpo, y no deberíamos ser nosotras las que nos expongamos así, poniéndonos en riesgo. ¿Qué aporto? Soy feminista y disfruto mucho de hacer críticas a la cultura. Lo que hago en redes es como soy yo en la vida en general. Es lo que soy. Siempre utilicé el humor como una herramienta para sentirme mejor, para mitigar un poco el sufrimiento. Aporto perspectiva de género, feminismos, divulgación, información y material de la salud sexual y reproductiva. Es la cuenta de una médica activista, militante.

En una charla TED hablás sobre el cuento de las zanahorias y la necesidad de plantearse objetivos deseados. Y dijiste que tu zanahoria era cambiar el mundo. ¿Lo estás cambiando?

Sí, obvio. Lo interesante del cuento de la zanahoria es ponerse un objetivo que te parezca imposible, no importa. Lo importante es que ese objetivo, posible o no, es que vos vas a ir detrás de eso para conseguirlo. No importa el objetivo, lo importante es que el camino nos mantenga vivas, vivos. Si mi objetivo es inalcanzable, como cambiar el mundo, es lo que me va a mover. Por eso tengo tatuada la mía, para recordar que hay que ponerse un objetivo, sin importar si lo vamos a alcanzar o no. Es recorrer caminos nuevos que nos inviten a la búsqueda. Hoy mi zanahoria sigue siendo la misma: cambiar el mundo.

Sol Despeinada en el Konex

“Anatomía y coso. ¿Cuánto conocés el mapa de tu cuerpo?”.

5 encuentros desde el 19 de octubre al 16/11.

Más info en www.cckonex.org

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